Ansiedad o ataque de pánico: cómo distinguirlos y qué hacer
“Sentí que me iba a dar un infarto.” Es la frase con la que muchas personas llegan a consulta después de su primer ataque de pánico. Fueron a urgencias, les hicieron estudios, todo salió bien, y se quedaron con una pregunta incómoda: entonces, ¿qué me pasó?
Ansiedad y ataque de pánico no son lo mismo, aunque se parezcan y con frecuencia convivan. Distinguirlos importa, porque el acompañamiento que necesita cada uno es distinto.
Qué es la ansiedad
La ansiedad es una respuesta natural de tu cuerpo ante algo que interpreta como amenaza. En su medida justa es útil: te hace preparar la exposición, revisar el examen, llegar a tiempo.
Se vuelve un problema cuando deja de tener proporción con lo que ocurre y se queda instalada. Suele sentirse así:
Preocupación que no se apaga, aunque sepas que es desmedida.
Tensión en el cuerpo: hombros, mandíbula, estómago.
Dificultad para concentrarte o para dormir.
Irritabilidad y sensación de estar en alerta todo el tiempo.
Cansancio que no se quita con descanso.
La ansiedad se construye de forma gradual. Puedes llevar semanas o meses con ella y haberte acostumbrado a funcionar así, hasta que el cuerpo pasa la factura.
Qué es un ataque de pánico
Un ataque de pánico es distinto: aparece de golpe, alcanza su punto más intenso en unos diez minutos y después baja. No es una temporada difícil, es un episodio con principio y final.
Durante la crisis puedes sentir:
Corazón acelerado o golpeando con fuerza.
Falta de aire o sensación de ahogo.
Dolor u opresión en el pecho.
Temblor, sudor frío, náusea o mareo.
Hormigueo en manos y cara.
Sensación de irrealidad, como si vieras la escena desde fuera.
Miedo intenso a morir, a desmayarte o a perder el control.
Lo más desconcertante es que puede ocurrir sin un detonante visible: manejando, dormido, en el súper. Por eso tanta gente termina en urgencias convencida de que es el corazón.
Importante: si es la primera vez que te ocurre, que un médico descarte una causa física es lo correcto, no una exageración. El dolor en el pecho siempre debe valorarse. Una vez descartado lo médico, el trabajo es emocional.
Las diferencias en corto
Cómo empieza. La ansiedad se va acumulando; el pánico llega de golpe.
Cuánto dura. La ansiedad puede sostenerse días o semanas; el ataque de pánico suele resolverse en menos de media hora.
Qué tan intenso es. La ansiedad es un malestar sostenido; el pánico es una descarga de intensidad máxima.
Qué se teme. En la ansiedad el miedo tiene un tema: el trabajo, la salud, el dinero. En el pánico el miedo es al cuerpo mismo, a lo que está pasando en ese instante.
Cómo queda el cuerpo. Después de una crisis es normal quedar agotado varias horas.
Se puede tener ansiedad sin ataques de pánico, ataques de pánico sin ansiedad persistente, o ambos. Esa última combinación es la más frecuente en consulta: después de una primera crisis aparece el miedo a que se repita, y ese miedo alimenta la ansiedad de base.
Qué hacer durante un ataque de pánico
No se trata de calmarte, sino de acompañar al episodio mientras pasa. Tres cosas ayudan:
Recuérdate qué es. “Esto es un ataque de pánico. Es horrible, pero no es peligroso y va a bajar.” Ponerle nombre le quita parte de su fuerza.
Alarga la exhalación. Inhala contando cuatro y exhala contando seis u ocho. Exhalar más largo que inhalar es lo que le avisa a tu sistema nervioso que puede bajar la alarma.
Ánclate en lo concreto. Nombra cinco cosas que ves, cuatro que puedes tocar, tres que escuchas. Traer la atención al presente corta la espiral de pensamientos.
Lo que no ayuda: pelear con la sensación, salir corriendo del lugar cada vez, o quedarte revisando el pulso. Evitar los lugares donde ocurrió la crisis le enseña a tu cerebro que ahí había un peligro real, y eso hace crecer el problema.
Cuándo buscar ayuda profesional
Vale la pena pedir una consulta cuando:
Los ataques se repiten o vives con miedo a que vuelvan.
Empezaste a evitar lugares, transportes o situaciones por precaución.
La ansiedad afecta tu sueño, tu trabajo, tus estudios o tus relaciones.
Llevas meses sosteniéndolo por tu cuenta y no cede.
Estás usando alcohol o medicamentos sin indicación para poder funcionar.
La buena noticia es que son de los motivos de consulta que mejor responden al tratamiento. La terapia trabaja lo que sostiene el círculo: los pensamientos anticipatorios, las conductas de evitación y la respuesta del cuerpo.
Cuándo entra la psiquiatría
Si las crisis son frecuentes e incapacitantes, si el insomnio ya se instaló o si la ansiedad se acompaña de depresión, una valoración psiquiátrica puede acelerar mucho el proceso. No significa medicarte de por vida: significa evaluar si un apoyo farmacológico temporal te permite sostener el trabajo terapéutico.
En Clínica Nueva Armonía psicología y psiquiatría trabajan coordinadas, así que la decisión se toma entre los dos especialistas y tú, sin que tengas que repetir tu historia en cada consulta.
Terapia para la ansiedad en Ciudad Satélite
Atendemos ansiedad y ataques de pánico en Ciudad Satélite, Naucalpan, de forma presencial y en línea. La Mtra. Norma Reyes Jiménez, psicóloga clínica especialista en depresión y ansiedad (cédula profesional 15583449), acompaña estos procesos con un enfoque centrado en la persona. Puedes ver cómo funciona el área en Psiquiatra en Ciudad Satélite
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