Nutricíon

MX$600.00

Una consulta de nutrición es una cita focalizada y personalizada en la que un dietista-nutricionista titulado evalúa tus hábitos alimentarios actuales, tu historial de salud, tu estilo de vida y tus objetivos para diseñar un plan práctico que mejore tu nutrición y bienestar.

Qué ocurre durante la consulta

  • Primera entrevista e historial: El profesional indaga sobre enfermedades y antecedentes médicos, medicación, alergias o intolerancias, síntomas digestivos, calidad del sueño, niveles de estrés, actividad física, ritmo y horario laboral, y prácticas alimentarias culturales o sociales. Esta información contextualiza las recomendaciones y permite identificar factores que influyen en la alimentación.

  • Evaluación dietética: Se revisan las comidas y meriendas habituales, tamaños de porción, consumo de bebidas (incluyendo alcohólicas y azucaradas), horarios de ingesta, preferencias y aversiones alimentarias, y uso de suplementos. El método puede incluir un recuerdo de 24 horas, un registro alimentario o un diario fotográfico para obtener datos concretos y realistas.

  • Antropometría y medidas básicas: Se toman peso, talla, circunferencia de cintura y, si está disponible, composición corporal (por ejemplo bioimpedancia). A veces se registra la presión arterial. Estas medidas establecen una línea base para el seguimiento y ayudan a cuantificar cambios.

  • Revisión de analíticas: Si tienes análisis de sangre u otros estudios (glucosa, perfil lipídico, marcadores hepáticos o renales, niveles de micronutrientes), el profesional los revisará para orientar las recomendaciones nutricionales de forma segura y eficaz.

  • Establecimiento de objetivos: Juntos definirán metas específicas, realistas y medibles (por ejemplo, mejorar control glucémico, reducir grasa abdominal, mejorar energía o calidad del sueño). Las metas se priorizan según urgencia clínica y motivación del paciente.

  • Plan de acción personalizado: Se propone un plan práctico que puede incluir ajustes en patrones de comidas, estrategias de control de porciones, sustituciones alimentarias, pautas para comer fuera de casa, manejo de antojos, y recomendaciones de suplementación solo si procede. El plan se adapta a tu ritmo de vida, recursos y preferencias.

  • Educación y habilidades: El profesional enseña habilidades prácticas: lectura de etiquetas, planificación de compras, preparación de comidas sencillas, estrategias para reuniones sociales, y técnicas para manejar el hambre emocional o el estrés relacionado con la comida.

  • Seguimiento y monitoreo: Se acuerda un plan de seguimiento (frecuencia de citas, métricas a controlar, registro de alimentos o fotos) para evaluar progresos, ajustar metas y mantener la motivación. El seguimiento asegura que las recomendaciones sean sostenibles y efectivas..

Resultados esperados

  • Un plan individualizado y accionable.

  • Mayor claridad sobre hábitos que favorecen o perjudican tu salud.

  • Herramientas prácticas para cambiar conductas alimentarias.

  • Medidas objetivas para monitorizar el progreso.

Una consulta de nutrición efectiva combina evidencia clínica con realismo cotidiano: recomendaciones claras, alcanzables y diseñadas para generar cambios sostenibles en tu salud y calidad de vida.

Una consulta de nutrición es una cita focalizada y personalizada en la que un dietista-nutricionista titulado evalúa tus hábitos alimentarios actuales, tu historial de salud, tu estilo de vida y tus objetivos para diseñar un plan práctico que mejore tu nutrición y bienestar.

Qué ocurre durante la consulta

  • Primera entrevista e historial: El profesional indaga sobre enfermedades y antecedentes médicos, medicación, alergias o intolerancias, síntomas digestivos, calidad del sueño, niveles de estrés, actividad física, ritmo y horario laboral, y prácticas alimentarias culturales o sociales. Esta información contextualiza las recomendaciones y permite identificar factores que influyen en la alimentación.

  • Evaluación dietética: Se revisan las comidas y meriendas habituales, tamaños de porción, consumo de bebidas (incluyendo alcohólicas y azucaradas), horarios de ingesta, preferencias y aversiones alimentarias, y uso de suplementos. El método puede incluir un recuerdo de 24 horas, un registro alimentario o un diario fotográfico para obtener datos concretos y realistas.

  • Antropometría y medidas básicas: Se toman peso, talla, circunferencia de cintura y, si está disponible, composición corporal (por ejemplo bioimpedancia). A veces se registra la presión arterial. Estas medidas establecen una línea base para el seguimiento y ayudan a cuantificar cambios.

  • Revisión de analíticas: Si tienes análisis de sangre u otros estudios (glucosa, perfil lipídico, marcadores hepáticos o renales, niveles de micronutrientes), el profesional los revisará para orientar las recomendaciones nutricionales de forma segura y eficaz.

  • Establecimiento de objetivos: Juntos definirán metas específicas, realistas y medibles (por ejemplo, mejorar control glucémico, reducir grasa abdominal, mejorar energía o calidad del sueño). Las metas se priorizan según urgencia clínica y motivación del paciente.

  • Plan de acción personalizado: Se propone un plan práctico que puede incluir ajustes en patrones de comidas, estrategias de control de porciones, sustituciones alimentarias, pautas para comer fuera de casa, manejo de antojos, y recomendaciones de suplementación solo si procede. El plan se adapta a tu ritmo de vida, recursos y preferencias.

  • Educación y habilidades: El profesional enseña habilidades prácticas: lectura de etiquetas, planificación de compras, preparación de comidas sencillas, estrategias para reuniones sociales, y técnicas para manejar el hambre emocional o el estrés relacionado con la comida.

  • Seguimiento y monitoreo: Se acuerda un plan de seguimiento (frecuencia de citas, métricas a controlar, registro de alimentos o fotos) para evaluar progresos, ajustar metas y mantener la motivación. El seguimiento asegura que las recomendaciones sean sostenibles y efectivas..

Resultados esperados

  • Un plan individualizado y accionable.

  • Mayor claridad sobre hábitos que favorecen o perjudican tu salud.

  • Herramientas prácticas para cambiar conductas alimentarias.

  • Medidas objetivas para monitorizar el progreso.

Una consulta de nutrición efectiva combina evidencia clínica con realismo cotidiano: recomendaciones claras, alcanzables y diseñadas para generar cambios sostenibles en tu salud y calidad de vida.